Aquella vieja historia - 36
viernes, junio 05, 2009 Posted In Aquella vieja historia Edit This 5 Comments »
Hola!!! =)
Revivo momentaneamente. La semana que viene ya estaré de regreso con más tiempo, porque ahora estoy enferma (odio tener dolore de gargtanta y cabeza ¬¬) y estar frente a la pc no me hace muy bien a la cabeza.
Espero que todo anden bien.
Un beso.
Nay
36
Me levanté fingiendo que mi caminata nocturna no tenía ningún destino fijo. Una vil mentira que me repetía constantemente a mí misma… Sabía a dónde iba y también el porqué. Necesitaba una respuesta lógica, si es que la había, a la hostilidad de Mathew.
No sabía qué sector de los aledaños del claro iba a estar patrullando, pero no me costó mucho decidirme hacia dónde ir. El rumor de las aguas del río golpeando contra las rocas se había convertido en una música deliciosa y, por momentos, parecía que la corriente cambiaba de forma o el agua se sumergía en ella misma… Todo era una gran sinfonía y cuanto más tiempo la escuchaba podía sentir que prenunciaba mi nombre en sus acordes más ocultos.
La totalidad de la luna se reflejaba en el agua y cortaba la silueta de Mathew, sentado sobre una roca con los ojos entrelazados por las aguas. Su camisa blanca brillaba en el suelo.
No podía quitar la vista de lo sublime de la imagen y mucho menos arruinarla dando a conocer que estaba allí. Me quedé callada a la espera de algo, que aunque desconocía de qué podía tratarse, presentía que iba a suceder.
Ninguno de mis presentimientos me preparó para lo que vi… Mathew levantó el brazo derecho y su tatuaje pareció iluminarse con el reflejo lunar, entonces movió sus finos dedos con elegancia y tranquilidad. Sonreía del mismo modo que había hecho cuando logró descifrar los escritos más antiguos de la biblioteca del palacio, lleno de satisfacción como sólo una vez lo había visto.
Entonces me percaté de que pequeños hilos de agua se levantaban de la quietud de su elemento y se entrelazaban acercándose al firmamento. Las cintas cristalinas danzaban entre ellas dibujando formas en el aire.
Todo el bosque se sumió en un silencio que me era imposible callar… Estaba atrapada en mi paralizado y delicado cuerpo mientras que me perdía en la inmensidad de mi mente, donde mis pensamientos comenzaban a arremolinarse mezclando ideas, sueños y conjeturas.
Yo sabía qué estaba sucediendo y no tenía el valor para confesármelo a mí misma, del mismo modo que millones de pequeñas verdades que seguían confundiéndome mientras esperaban que me animara a decirlas…
Entonces, solo entonces, fui conciente de lo perdida que estaba en mí misma. Durante mucho tiempo me había acorazado y ahora no era capaz de salir no porque no quisiera hacerlo, sino porque no encontraba el modo. Con el paso del tiempo aquella certeza de que si dejaba que vieran mi alma desnuda me lastimarían se había desvanecido y me había quedado sola con miles de dudas y miedos que no me dejaban respirar… Y todos ellos se habían intensificado con la sequedad de Mathew y sobre todo, se había revolucionado y alterado al verlo allí haciendo aquello…
¿Por qué no era capaz de decirlo? La presión me estaba ahogando… Podía sentir cómo los pequeños hilos de aire intentaban llegar a mis pulmones, pero mi garganta estaba siendo presionada por lazos invisibles.
Perdí el control de mi cuerpo y caí al suelo. Me odiaba a mí misma por no poder asumir aquella realidad que no sólo percibía, sino que había visto con mis propios ojos. Esa imagen seguía entrando en mí a través de mis pequeñas pupilas húmedas que podían observar el agua moverse, transformase y danzar bajo la luz de la luna guiada… guiada… ¡Por Mathew!
Sentí como si mil candados se abrieran dentro de mí pecho y la cadena que aprisionaba mi cuello se desprendiera y desapareciera para siempre… ¿Eso era la libertad? ¿Qué había sucedido?
Una bocanada de aire entró en mi pecho y mi árida garganta lo recibió con torpeza haciéndome toser a sólo unos metros de él... Más allá del ruido que sabía que estaba produciendo el velo del silencio siguió impenetrable y Mathew no se inmutó, siguió allí sumido en la más completa paz.
“¿Qué estás haciendo aquí?”
La intromisión de su voz en mi cabeza me tomó totalmente desprevenida. Aunque hubiera sabido qué decir, no podía emitir sonido. Había quedado indefensa y perdida.
Los hilos de agua dibujaron unas cintas que me señalaban con sus ondulaciones líquidas.
“No tendrías que haberte levantado de la cama esta noche… no tenías por qué ver esto. No antes de tiempo.”
Seguía hablando monótonamente y sin ninguna emoción en la voz. Giró la cabeza con la mano sosteniendo los hilos de agua en el aire, como un milagro suspendido, y me miró por un instante eterno tirada allí en el suelo.
Poco a poco, sus cintas se fueron desintegrando cayendo gota a gota en su cuna. Volviendo a ser lo que siempre habían sido, mínimos pedazos de un todo, perdiendo su valor único… Irreconocibles.
Mathew bajó la mano y se levantó con lentitud como si estuviera sumido en un sueño profundo. Caminó hacia mí pausadamente, como por inercia. Fui incapaz de reaccionar ante su presencia y sus movimientos.
- Levántate. – Me ordenó estirando la mano hacia mí. No le respondí.
Tomó mi muñeca y tiró de mí, pero me había convertido en un peso muerto. Se agachó a mi lado y me miró a los ojos. No sólo sus manos, todo su ser estaba helado, incluso su mirada.
- Nëtalie, necesito que reacciones… Lo que viste, no significa nada.
¿Estaba jugando conmigo? ¿Qué no significaba nada? ¡Acaba de mover el agua con su voluntad!… Yo no estaba loca. Algo extraño estaba sucediendo y lo minimizaba de ese modo intentando calmarme con ese irritante tono monocorde y sin expresividad…
- Volvamos al campamento. Vamos, dame la mano.
Volvió a agarrar mi muñeca y tirar de mí. Esta vez logró ponerme de pie y me sostuvo contra su pecho con fuerza para que no cayera nuevamente al suelo. Esquivé su mirada y me encontré con la luz de la luna brillando en las líneas de su tatuaje, entonces me dí cuenta de que aquello iba más allá de Mathew.
Él sabía algo e iba a decírmelo.
Tomé aire e intenté mantener el control sobre mi propio cuerpo. Cuando estuve segura de que podía hacerlo, agregué:
- Puedo mantenerme de pie sola.
- Me alegra saberlo. – Me soltó y cerró unos segundos los ojos. Pasó por mi lado y se fue. – Voy a dormir. – Agregó a unos pasos de mí.
- No vas a ningún lado. – Lo sostuve del brazo y pude sentir sus músculos tensionarse bajo la presión de mi mano. Giró sobre sus talones y me miró con sus insensibles y profundos ojos. - No puedes irte, hay tantas preguntas que tengo que hacerte…
- Pero no hay respuestas para ninguna de ellas.
- Puedes mentirte a ti mismo, pero no a mí. Te vi.
- ¿Y qué es lo que viste?
- El agua moviéndose bajo tus órdenes. – Dije con resolución. Sonaba estúpido, pero sabía que era verdad.
- Creo que la falta de sueño te hizo mal. Tal vez la que debería ir a dormir eres tú, yo puedo aguantar despierto un rato más.
- ¿Vas a seguir tratándome de ese modo? ¿Vas a fingir que lo que acabo de ver fueron alucinaciones mías?
- ¿Tratarte de qué modo, exactamente?
- Esa frialdad… esa distancia…
- ¿Desde cuando te molesta eso? Siempre te mantuviste al margen de los sentimientos de los otros y nadie fue a enloquecerte con planteos… No creo que seas quién para hacer eso con los demás.
- Sólo quiero una explicación.
- Busca dentro de ti misma… Estuviste tanto tiempo encerrada que no fuiste capaz de percibir lo que pasaba a tu alrededor. Aún ahora no eres capaz de ver más allá de los hechos y las palabras, huecas y sin sentido… ¿Verdad?
- Cállate
- ¿Tanto miedo te da la verdad? – Sonrió como jamás lo había hecho, con una expresión de satisfacción asomándose por la comisura de sus labios. Se acercó unos pasos. – Es tan fácil hacerte daño ahora… ¿Dónde está esa armadura?
- ¡Deja de decir eso! – Mis manos temblaban… pero no era odio, ni rencor…
- Sigues dándole demasiada importancia a las palabras. Jamás vas a lograrlo.
¿Jamás voy a lograr qué?… Fui incapaz de reprimir la tensión que sus palabras me generaban y le pegué en la cara con todas mis fuerzas. Su mejilla quedó enrojecida, pero siguió sin inmutarse. Sus ojos seguían clavados en los míos.
- Ese es el problema. – Suspiró y en un solo movimiento soltó su brazo de mí. – Jamás fuiste capaz de meterte dentro de los demás, de ver qué había más allá de sus ojos, su cara, su cuerpo y sus palabras… - Relajó la voz. - Y como si eso fuera poco, tampoco permitiste que nadie lo haga contigo, hasta que apareció Eleni. Entonces parecía que todo iba a cambiar, pero las cosas empeoraron y a ese pequeño pedazo de ti que había salido a respirar lo encerraste para siempre escondiendo todo lo que había aprendido a ver, sentir y querer.
- No intentes descifrarme, Mathew... Eso no explica nada.
- Al contrario, es la respuesta a todo… ¿No lo entiendes?... Mi modo de actuar, de hablarte, de mirarte… Todo es un reflejo de lo que haces tú con los demás.
- Estás exagerando.
- No. – Puso su mano sobre mi cara y acarició con sus fríos dedos mi mejilla. Atrás de él, pequeñas gotas de agua saltaban salpicando el cielo. – Si sólo pudieras ver el dolor del alma ajena, podrías entender el tuyo propio… Hoy me di cuenta lo perdida que estás… El modo en que te lastimaste, la poca importancia que le diste… - Me miró a los ojos y bajó la mano. – Necesitas encontrarte… Todo lo demás no tiene sentido.
Se dio vuelta y me dio la espalda para irse sin que pudiera pensar en evitarlo.
Ya no había cadenas y candados dentro de mí… ¿Qué faltaba ahora? ¿Qué estaba fallando? Mi mente se arremolinó sin razón y perdí el control sobre mi cuerpo, cerré los ojos y sentí como si todo estuviera girando a mí alrededor.
Perdí la noción del espacio y el tiempo y comencé a caer en busca del suelo, esperando el golpe que nunca llegó. Antes de perder el conocimiento, sentí su mano sostener mi espalda y pequeñas gotas de agua posarse sobre mi cara.
Revivo momentaneamente. La semana que viene ya estaré de regreso con más tiempo, porque ahora estoy enferma (odio tener dolore de gargtanta y cabeza ¬¬) y estar frente a la pc no me hace muy bien a la cabeza.
Espero que todo anden bien.
Un beso.
Nay
36
Me levanté fingiendo que mi caminata nocturna no tenía ningún destino fijo. Una vil mentira que me repetía constantemente a mí misma… Sabía a dónde iba y también el porqué. Necesitaba una respuesta lógica, si es que la había, a la hostilidad de Mathew.
No sabía qué sector de los aledaños del claro iba a estar patrullando, pero no me costó mucho decidirme hacia dónde ir. El rumor de las aguas del río golpeando contra las rocas se había convertido en una música deliciosa y, por momentos, parecía que la corriente cambiaba de forma o el agua se sumergía en ella misma… Todo era una gran sinfonía y cuanto más tiempo la escuchaba podía sentir que prenunciaba mi nombre en sus acordes más ocultos.
La totalidad de la luna se reflejaba en el agua y cortaba la silueta de Mathew, sentado sobre una roca con los ojos entrelazados por las aguas. Su camisa blanca brillaba en el suelo.
No podía quitar la vista de lo sublime de la imagen y mucho menos arruinarla dando a conocer que estaba allí. Me quedé callada a la espera de algo, que aunque desconocía de qué podía tratarse, presentía que iba a suceder.
Ninguno de mis presentimientos me preparó para lo que vi… Mathew levantó el brazo derecho y su tatuaje pareció iluminarse con el reflejo lunar, entonces movió sus finos dedos con elegancia y tranquilidad. Sonreía del mismo modo que había hecho cuando logró descifrar los escritos más antiguos de la biblioteca del palacio, lleno de satisfacción como sólo una vez lo había visto.
Entonces me percaté de que pequeños hilos de agua se levantaban de la quietud de su elemento y se entrelazaban acercándose al firmamento. Las cintas cristalinas danzaban entre ellas dibujando formas en el aire.
Todo el bosque se sumió en un silencio que me era imposible callar… Estaba atrapada en mi paralizado y delicado cuerpo mientras que me perdía en la inmensidad de mi mente, donde mis pensamientos comenzaban a arremolinarse mezclando ideas, sueños y conjeturas.
Yo sabía qué estaba sucediendo y no tenía el valor para confesármelo a mí misma, del mismo modo que millones de pequeñas verdades que seguían confundiéndome mientras esperaban que me animara a decirlas…
Entonces, solo entonces, fui conciente de lo perdida que estaba en mí misma. Durante mucho tiempo me había acorazado y ahora no era capaz de salir no porque no quisiera hacerlo, sino porque no encontraba el modo. Con el paso del tiempo aquella certeza de que si dejaba que vieran mi alma desnuda me lastimarían se había desvanecido y me había quedado sola con miles de dudas y miedos que no me dejaban respirar… Y todos ellos se habían intensificado con la sequedad de Mathew y sobre todo, se había revolucionado y alterado al verlo allí haciendo aquello…
¿Por qué no era capaz de decirlo? La presión me estaba ahogando… Podía sentir cómo los pequeños hilos de aire intentaban llegar a mis pulmones, pero mi garganta estaba siendo presionada por lazos invisibles.
Perdí el control de mi cuerpo y caí al suelo. Me odiaba a mí misma por no poder asumir aquella realidad que no sólo percibía, sino que había visto con mis propios ojos. Esa imagen seguía entrando en mí a través de mis pequeñas pupilas húmedas que podían observar el agua moverse, transformase y danzar bajo la luz de la luna guiada… guiada… ¡Por Mathew!
Sentí como si mil candados se abrieran dentro de mí pecho y la cadena que aprisionaba mi cuello se desprendiera y desapareciera para siempre… ¿Eso era la libertad? ¿Qué había sucedido?
Una bocanada de aire entró en mi pecho y mi árida garganta lo recibió con torpeza haciéndome toser a sólo unos metros de él... Más allá del ruido que sabía que estaba produciendo el velo del silencio siguió impenetrable y Mathew no se inmutó, siguió allí sumido en la más completa paz.
“¿Qué estás haciendo aquí?”
La intromisión de su voz en mi cabeza me tomó totalmente desprevenida. Aunque hubiera sabido qué decir, no podía emitir sonido. Había quedado indefensa y perdida.
Los hilos de agua dibujaron unas cintas que me señalaban con sus ondulaciones líquidas.
“No tendrías que haberte levantado de la cama esta noche… no tenías por qué ver esto. No antes de tiempo.”
Seguía hablando monótonamente y sin ninguna emoción en la voz. Giró la cabeza con la mano sosteniendo los hilos de agua en el aire, como un milagro suspendido, y me miró por un instante eterno tirada allí en el suelo.
Poco a poco, sus cintas se fueron desintegrando cayendo gota a gota en su cuna. Volviendo a ser lo que siempre habían sido, mínimos pedazos de un todo, perdiendo su valor único… Irreconocibles.
Mathew bajó la mano y se levantó con lentitud como si estuviera sumido en un sueño profundo. Caminó hacia mí pausadamente, como por inercia. Fui incapaz de reaccionar ante su presencia y sus movimientos.
- Levántate. – Me ordenó estirando la mano hacia mí. No le respondí.
Tomó mi muñeca y tiró de mí, pero me había convertido en un peso muerto. Se agachó a mi lado y me miró a los ojos. No sólo sus manos, todo su ser estaba helado, incluso su mirada.
- Nëtalie, necesito que reacciones… Lo que viste, no significa nada.
¿Estaba jugando conmigo? ¿Qué no significaba nada? ¡Acaba de mover el agua con su voluntad!… Yo no estaba loca. Algo extraño estaba sucediendo y lo minimizaba de ese modo intentando calmarme con ese irritante tono monocorde y sin expresividad…
- Volvamos al campamento. Vamos, dame la mano.
Volvió a agarrar mi muñeca y tirar de mí. Esta vez logró ponerme de pie y me sostuvo contra su pecho con fuerza para que no cayera nuevamente al suelo. Esquivé su mirada y me encontré con la luz de la luna brillando en las líneas de su tatuaje, entonces me dí cuenta de que aquello iba más allá de Mathew.
Él sabía algo e iba a decírmelo.
Tomé aire e intenté mantener el control sobre mi propio cuerpo. Cuando estuve segura de que podía hacerlo, agregué:
- Puedo mantenerme de pie sola.
- Me alegra saberlo. – Me soltó y cerró unos segundos los ojos. Pasó por mi lado y se fue. – Voy a dormir. – Agregó a unos pasos de mí.
- No vas a ningún lado. – Lo sostuve del brazo y pude sentir sus músculos tensionarse bajo la presión de mi mano. Giró sobre sus talones y me miró con sus insensibles y profundos ojos. - No puedes irte, hay tantas preguntas que tengo que hacerte…
- Pero no hay respuestas para ninguna de ellas.
- Puedes mentirte a ti mismo, pero no a mí. Te vi.
- ¿Y qué es lo que viste?
- El agua moviéndose bajo tus órdenes. – Dije con resolución. Sonaba estúpido, pero sabía que era verdad.
- Creo que la falta de sueño te hizo mal. Tal vez la que debería ir a dormir eres tú, yo puedo aguantar despierto un rato más.
- ¿Vas a seguir tratándome de ese modo? ¿Vas a fingir que lo que acabo de ver fueron alucinaciones mías?
- ¿Tratarte de qué modo, exactamente?
- Esa frialdad… esa distancia…
- ¿Desde cuando te molesta eso? Siempre te mantuviste al margen de los sentimientos de los otros y nadie fue a enloquecerte con planteos… No creo que seas quién para hacer eso con los demás.
- Sólo quiero una explicación.
- Busca dentro de ti misma… Estuviste tanto tiempo encerrada que no fuiste capaz de percibir lo que pasaba a tu alrededor. Aún ahora no eres capaz de ver más allá de los hechos y las palabras, huecas y sin sentido… ¿Verdad?
- Cállate
- ¿Tanto miedo te da la verdad? – Sonrió como jamás lo había hecho, con una expresión de satisfacción asomándose por la comisura de sus labios. Se acercó unos pasos. – Es tan fácil hacerte daño ahora… ¿Dónde está esa armadura?
- ¡Deja de decir eso! – Mis manos temblaban… pero no era odio, ni rencor…
- Sigues dándole demasiada importancia a las palabras. Jamás vas a lograrlo.
¿Jamás voy a lograr qué?… Fui incapaz de reprimir la tensión que sus palabras me generaban y le pegué en la cara con todas mis fuerzas. Su mejilla quedó enrojecida, pero siguió sin inmutarse. Sus ojos seguían clavados en los míos.
- Ese es el problema. – Suspiró y en un solo movimiento soltó su brazo de mí. – Jamás fuiste capaz de meterte dentro de los demás, de ver qué había más allá de sus ojos, su cara, su cuerpo y sus palabras… - Relajó la voz. - Y como si eso fuera poco, tampoco permitiste que nadie lo haga contigo, hasta que apareció Eleni. Entonces parecía que todo iba a cambiar, pero las cosas empeoraron y a ese pequeño pedazo de ti que había salido a respirar lo encerraste para siempre escondiendo todo lo que había aprendido a ver, sentir y querer.
- No intentes descifrarme, Mathew... Eso no explica nada.
- Al contrario, es la respuesta a todo… ¿No lo entiendes?... Mi modo de actuar, de hablarte, de mirarte… Todo es un reflejo de lo que haces tú con los demás.
- Estás exagerando.
- No. – Puso su mano sobre mi cara y acarició con sus fríos dedos mi mejilla. Atrás de él, pequeñas gotas de agua saltaban salpicando el cielo. – Si sólo pudieras ver el dolor del alma ajena, podrías entender el tuyo propio… Hoy me di cuenta lo perdida que estás… El modo en que te lastimaste, la poca importancia que le diste… - Me miró a los ojos y bajó la mano. – Necesitas encontrarte… Todo lo demás no tiene sentido.
Se dio vuelta y me dio la espalda para irse sin que pudiera pensar en evitarlo.
Ya no había cadenas y candados dentro de mí… ¿Qué faltaba ahora? ¿Qué estaba fallando? Mi mente se arremolinó sin razón y perdí el control sobre mi cuerpo, cerré los ojos y sentí como si todo estuviera girando a mí alrededor.
Perdí la noción del espacio y el tiempo y comencé a caer en busca del suelo, esperando el golpe que nunca llegó. Antes de perder el conocimiento, sentí su mano sostener mi espalda y pequeñas gotas de agua posarse sobre mi cara.





5 Huellas en mi espacio ^^:
Nay.... que bueno tenerte por aqui de nuevo!! Q tal t termino de ir con tus estudios??
Me encanto el cap, aunque hay todavia algunas reacciones que no entiendo Oo. Pero me agrada como vas descubriendo poco a poco a Net.
Besos ^^
holaaa nayy !! tanto tiempo !!
me gusto muucho el cap. es interesante como avanza la historia =)
tenes dolor de garganta ??
uuyy estamos todos iguales !! con esto de la gripe porcina ... estan cerrando los colegios uno tras otro
yo tambien estoy con tos y un poco de fiebre ...
bueno mejorate nay
besoss!
pucha mi niña, ojala te encuentres mejor ...
que fome estar enfermita en invierno... sniff
yo toy bien, sigo tan antisocial como siempre pero ya me animo y me atrevo a conversar con mas gente xd
nah, nuncatan loser, he tenido bastante trabajo por eso no he paseado por muchos blog, me disculpas la lejania??
me hice otro blog, donde comento cosas mas personales
tal vez lo quieras revisar
http://cosasdetam.blogspot.com/
un beso gordo
y cuidate mucho
Nyaaaaaaaa!!!
No me creo q seas tu,eres tu verdad,verdad??? xD
Nay,como te heché de menos!!!
Pero me alegro q hayas vuelto y con la historia casi terminadita xD
Entiendo q has estado ocupada,a veces tantos exámenes,trabajos etc te comen el coco,no??
Un beso enorme!!
Shana
Todos te extrañaron, por lo visto, yo acabo de leerte y ya empecè a extrañarte jaja... No te vayas, escribe más!!!
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