Aquella vieja historia - 34

miércoles, marzo 25, 2009 Posted In Edit This 8 Comments »
Desaparecí por culpa del colegio y las oblicaciones que el último año de mi secundaria trae consigo. Estuve dibujando en clase toda la mañana y llegué a casa y me puse a diseñar un folleto y a seguir dibujando.
Si le agarro fobia al lápiz no es mi culpa, jaja...

Dejé un espacio para ver "The ninth gate" con Johnny Depp y acá entoy de vuelta para dejar la parte 34. No sé cuánto más estuve escribiendo estos días, porque son escenas medios colgaldas en hojas de cuaderno con letra ilegible... Pero todo sigue su ruta.

Espero que todos anden bien!
Un beso enorme ^^

Nay



34


Tardé en despertarme por completo una eternidad.
Hacía tiempo que no luchaba tan fervientemente por no perder los hilos de mis sueños, pero al final no lo conseguí. Me tomé unos minutos más, semiconsciente, para darles un final. Tal vez uno poco acorde a lo que significaban, ese mensaje real que no somos capaces de descubrir en su totalidad y que nos deja esa sensación de susurros dichos al oído que deseamos escuchar con más atención pero no podemos hacerlo, pero al fin y al cabo un final.
Entreabrí los ojos, temerosa del poder de la luz, pero fue innecesario. El sol se extinguía, cediéndole el paso a aquel astro inmenso que se alimentaba de él.
Seguía en esa posición natural y no me había movido ni un milímetro en sueños. Pero algo era diferente. Nícolas no estaba conmigo, tuve la certeza de eso cuando recobré la totalidad de mis sentidos, pero no pareció molestarme del todo. Me sentía cómoda y las manos que se aseguraban de que estuviera relajada eran cálidas.

Hice un movimiento exagerado para avisar que estaba despierta y que iba a levantarme. Frederic lo comprendió y se estiró él también, con los brazos extendidos hacia el oscuro firmamento.
Me senté y refregué los ojos, un tanto atontada. Él me miraba con atención.

- Buenas noches. – fue lo único que dijo y sonrió. Pensé que iba a irse, pero para mi sorpresa se quedó a mi lado.
- Buenas noches. ¿Cuánto tiempo dormí? – Había perdido la noción del espacio y tiempo.
- Desde que yo llegué… bueno, unas nueve horas aproximadamente.
- ¿Y nadie me despertó?... ¿Quién juntó la leña, prendió la fogata, consiguió comida? – Estaba realmente horrorizada por todo el tiempo que había perdido. Evidentemente, mi expresión debe haber sido bastante cómica, porque se puso a reír.
- Podemos hacernos cargo de las cosas sin tu ayuda… Aunque como yo estaba ocupado funcionando de almohada, fue un trabajo en equipo entre Lugh y Nícolas.
- Lo siento, no quería ser una molestia.
- No digas tonterías. – Parecía de buen humor y sus ojos miel brillaban. – Pero aprovechando que los demás fueron a buscar ramas para avivar la fogata… ¿Cómo estás?
- Bien. Descansada.
- Sabes qué te estoy preguntando. – Ladeó la cabeza hacia la izquierda y sonrió, tal vez para ocultar su preocupación.
- Creo que bien… No tuve mucho tiempo para pensar en ello, ¿Verdad? – Suspiré antes de continuar. – Me cuesta pensar que peleo contra mi familia, aunque no los recuerde. Supongo que amaba a mis padres, mi primo… Algún hermano, si es que lo tengo... ¿Cómo se sentirá él, mis padres...?

Me detuve para mirarlo y me quedé congelada. Estaba pálido y sus labios habían adoptado un tono violáceo. Sus ojos seguían fijados en mí, pero se habían aclarado aún más, rozando el amarillo intenso.

- ¿Frederic? ¿Estás bien? – Puse mi mano sobre la suya y siguió con la mirada mis movimientos. Tardó unos minutos en reaccionar, pero continuaba pálido.
- Sí, claro.
- ¿Qué te sucede?... Estabas tan blanco como la luna.
- Me imagino que debe ser difícil para ti, ¿Verdad?... No recordar a nadie, a tu familia, tu infancia, tu pasado…
- Hablas como si fueras mayor que yo. – no pude evitar reírme.
- Evidentemente no lo soy.
- ¿Qué haces tú aquí? Desde que reaccioné, por decirlo de algún modo, intenté descubrir qué te ataba a todo esto… Eres casi seis o siete años menor que todos nosotros y peleas a nuestra par. Sufres y matas, pero sigues aquí en silencio, junto a Lugh.
- Cinco años menor.
- Eso no responde mi pregunta.
- Tengo mis razones, Eleni… Soy útil para Lugh, porque puedo ayudarlo con los mapas y escritos. Soy fuerte y puedo pelear.
- No tiene sentido lo que me estás diciendo… tu habilidad no explica cuáles son las razones por las cuales arriesgas tu vida. ¿O te obligan a hacerlo?
- Fue una decisión propia y supongo que a parte de lo obvio, se debe a lazos sentimentales…
- ¿Hacia quién?
- Todos… Lugh ha sido como un padre para mí, mi maestro. No podía dejarlo ir solo a un viaje en el que arriesgaba su vida. Incluso Mathew me acompañó en momentos difíciles…
- ¿Y yo? – No reaccionó a mi pregunta, entonces continué. – Lamento preguntarlo así, pero siento que hay una conexión o algo entre nosotros. Me siento tan cómoda hablando contigo…
- Somos amigos. – Respondió riendo y acarició mi mano con dulzura.
- ¿Cómo si fuera tu hermana?

Su cara volvió a congelarse. Comenzó a palidecer, pero bajó la mirada unos instantes y volvió a sonreír. Sus ojos estaban llenos de alegría.

- Eres muy ocurrente. Simplemente somos amigos, pese a la diferencia de edad.
- Pareces más grande. – Estiré la mano y lo despeiné. Él sonrió unos instantes.
- Tengo que ocuparme de la cena. – Dijo levantándose.
- Por supuesto, no quiero retenerte más… ¿Puedo ayudarte? – Me incorporé de un salto, llena de energía.
- No es necesario.
- Vamos… Estar sentada viendo cómo los demás se hacen cargo de todo es algo frustrante. Deberías saberlo, Almohada.
Los dos reímos al unísono.
- Está bien. Busca los cuencos de la comida en los bolsos del rincón y tráeme el jarrón grande, así voy a buscar agua para la cena.
- Eso puedo hacerlo yo. – Estaba llena de energía. Di un salto hacia los morrales antes de que me detuviera y él sonrió. Tomé los cuencos y los apilé. El jarrón lo aparté en el suelo.
- Gracias. – Volví a buscar el jarrón vació y lo puse sobre mi cabeza, caminando hacia el río. Cuando vio lo que me disponía a hacer, agregó. – No hace falta que eso lo hagas tú.
- No me molestes y sigue con la comida. – No podía parara de sonreír y eso me generó por un instante un sentimiento de culpa. Acababa de descubrir que levantaba mi espada contra mi propia familia, mi sangre… Eso debía angustiarme, dolerme… Pero con la siesta y la conversación con Frederic, comprendí que mi verdadera familia era ésta. Sólo cinco personas que luchaban por mí.
- Ten cuidado. – Me gritó y me volteé a dedicarle una última sonrisa antes de perderme en la oscuridad. Sus ojos brillaban, como los de un pequeño gato.




El agua estaba fresca y dejarle mojar mis manos fue más que reconfortante. Llené el jarrón y cuando quise levantarlo me di cuenta de cuánto pesaba. Dentro de mi nube espontánea de alegría no había analizado que iba a pesar más por su contenido.
Tampoco podía quedarme quieta, así que lo intenté. Lo arrastré unos centímetros y ya sobre la tierra la tarea se hizo aún más difícil. Luego lo levanté unos tres milímetros sobre el suelo con todas mis fuerzas y a los dos pasos me vi obligada a ceder y me dejé caer en el suelo con el jarrón patéticamente apoyado a mi lado.
Tendría que haber dejado que Frederic se hiciera cargo de esto. Estaba frustrada.
No sé cuánto tiempo me quedé ahí… Estaba esperando algo que evitara que pidiera ayuda.

- ¡Eleni! – Gritó Nëtalie desde un rincón oscuro.

La busqué con los ojos y a lo lejos pude escuchar sus pasos y los de alguien más. Mi mano, apoyada sobre el piso, percibieron las vibraciones en la tierra unos minutos después.
Cuando la luna se posó sobre su cuerpo me di cuenta que estaba mojada. Su cabello brillaba intensamente y algunas gotas caían sobre su cara. Atrás de ella estaba Mathew.

- ¿Qué haces sola aquí? ¿Está todo bien? – Llegó jadeando.
- Vine a buscar agua y no pude levantar el cántaro lleno… - Me sentía aún más estúpida diciéndolo. Nëtalie rió, pero Mathew siguió apartado, estático.
Cuando fijé mis ojos en él, no pude leer nada… Jamás lo había visto así.
- ¿Ustedes de donde vienen?
- Me fui a caminar esta mañana y como no regresaba Mathew me fue a buscar. – Algo raro estaba sucediendo, pero Nëtalie no lo admitiría. Por otro lado él parecía incapaz de hablar.
- Deberías haber vuelto antes.
- De haberlo hecho no nos hubiéramos encontrado y necesitas ayuda.
- Yo llevo el cántaro. – Su voz no expresaba nada. Todo su ser se había transformado en una especie de forma inerte. Caminó hacia mí con paso lento y mecánico, tomó el jarro como si no pesara más que una manta y se dio vuelta.

- ¡Mathew! – Lo llamé cuando solo lo alejaban de mí unos pasos. Levantó la mano en un gesto que jamás supe que significaba. Si quería demostrarme que aún estaba ahí o que simplemente me oía.

Me quedé en silencio mirándolo irse. Podía sentir el aroma ácido del dolor o tal vez la frustración, que su cuerpo emanaba disiparse con cada paso. Tragué saliva para concentrarme en algo real, pero no pude apartar esa imagen de mi cabeza y mucho menos, ese sabor de mis labios.
Nëtalie estaba más atontada que yo. Sus ojos se habían perdido en la oscuridad y apretaba los puños contra las piernas… ¿Qué había pasado entre ellos? Siempre se contradecían y discutían, pero jamás el camino entre sus ojos fue tan frío y oscuro como ahora.

- ¿Qué ha pasado?
- Nada, Eleni. – Su voz se quebró en un suspiro.
- No te creo… – No tuve que preguntar lo obvio. La luna iluminaba sus furtivas lágrimas. Tomé su cara con mi mano derecha y la empujé para que me mirara. Incapaz de ocultar algo más, me mostró sus ojos llenos de dolor y como un acto reflejo me abalancé para abrazarla.
Cedió al contacto y se aferró a mí, pero se lo permitió por unos instantes. Luego me soltó y sacudió la cabeza. El agua de su pelo y sus lágrimas se confundieron al volar por doquier.
- ¿Te lastimó?... Me siento idiota preguntándolo, porque Mathew jamás…
- … Lastimaría a nadie si pudiera evitarlo. – Terminó mi frase y me di cuenta que esto iba más allá. – No me dijo nada, ese es el problema.
- No puedo entenderte.
- Hay veces que el silencio hiere más hondo que una espada o incluso, que una palabra. Es la herramienta más poderosa con la que contamos y Mathew la ha usado hoy contra mí.
- Pero, ¿Por qué?
- No lo sé… No quiso explicarme, hablarme… ¡Nada! – Puso las mangas de su camisa sobre los ojos y agregó. – Me siento tan estúpida. Soporté tantas cosas, pero ese frío caló hondo dentro de mí.
- Lo siento Nëtt.
- Todo va a estar bien mañana, agradezco infinitamente que este día por fin se termina.
- Nos están esperando con la cena, ¿Vamos?
- Claro.

Miró la luna mientras caminaba hacia el río y mojaba sus manos y su cara. De un salto estuvo a mi lado de nuevo y mientras caminábamos dejó que su mano tomara la mía. Por primera vez, la sentí realmente a mi lado. Era ella, completa, honesta, libre… Dejando su marca dentro de mí, dejándome ver la soledad de su alma y el gran torbellino de confusión que la atormentaba… Y un pedazo de mí reconocía aquellos lugares, aquel sudor de su mano.
Estábamos en los mismos lugares, incapaces de salir y me di cuenta que el mío no era debido a la falta de mi memoria. Necesitaba un camino. Ambas lo necesitábamos.
A lo lejos, mis ojos divisaron la llama de la fogata. ¿Había luz que pudiera salvarnos de aquellos parajes oscuros en los que no habíamos convertido?

8 Huellas en mi espacio ^^:

Melly* dijo...

Uy si! el colegio... como lo odio ¬¬ En fin... me gustó mucho el cap, esta muy bueno ^^

cuidate!!

tommy dijo...

ehh amiga!!!! yo tambien me hice un blog!

que estes bien nay; ya nos veremos!

tommy

Ann dijo...

muy buen capitulo! deseo leer más!
oye te tengo una pregunta! una de mis nuevas teorias acerca de tu historia.

es verdad que Frederic es hermano de Eleni?

bueno.. luego me dare otra vuelta por aki para saber la respuesta

graicas!

♥kiss♥

Ann

Luxuria dijo...

que alegria q hayas vuelto :D yo tampoco pude conectarme estos días. en cuanto pueda me pongo al día tb con tu historia!!

Iris dijo...

bueno nay (hace mil años que no hablabamos xD, si a este tipo de comunicacion se le puede decir "hablar") la cosa es que no iba ni para adelante ni para atras, así que decidí descartar lo que ya no servía... ahora ya pasó a ser "historia antigua"


otra cosa, no se si lo leiste pero TENES QUE LEER THE HOST !! hay hay hay !! xD

el Gato Negro dijo...

Un saludo

Desde hace unos meses, yo y otros dos amigos, estamos llevando a cabo un proyecto. Dicho proyecto consiste en la elaboración de una comunidad literaria independiente, un rincón en el que cualquiera pueda expresarse y de cualquier forma: relatos, poesía, etc. La idea de la que surgió y de la que aún se sigue sustentando, no es solo esa expresión, anteriormente mencionada, sino el mestizaje: que lo que yo escriba puede servirle a otro de aprendizaje o si más no, pueda aportarle alguna idea y viceversa. Por ello, les invito a todos aquellos que quieran participar en la redacción a que envíen un mail a lagacetademedianoche@gmail.com, citando el correo electrónico de la cuenta blogger, a la que deberá enviarse la invitación.

Atentamente,

El Gato Negro

Carolina. dijo...

De a poco voy leyendo esta historia que me parece preciosa.
¡Cariños!

Caro

**DarkPrincess**..._*Mrs. Grimaldi*_ dijo...

k wapo el capitulo!!!!!!!!!!!!

me gustaria k t pasaras x mi blog:):
www.tearsbydarkprinces.blogspot.com

t espero!!!!
hasta pronto wapa!!!!!